1000
MÁXIMAS de DON BOSCO
Recopiladas por el
P. Rafael SÁNCHEZ VARGAS, SDB
REPRODUCCIÓN
del CENTRO ACS
"Mamá
MARGARITA" - BERNAL
Belgrano
280 (1876) - BERNAL
Pcia. Bs.
Aires - ARGENTINA
TE: 54
(011) 4252-0046
INTRODUCCIÓN
En este
mes de agosto, el día 16, memoramos el nacimiento de nuestro padre y fundador
San Juan Bosco. Sus consejos son para nosotros los miembros de su Familia, para
todos los innumerables amigos de su obra, y para toda persona de bien, una guía
espiritual permanente que nos ayuda a ser buenos cristianos y honestos
ciudadanos, como él lo propuso a sus muchachos para transitar nuestra ascesis
de perfección camino a la santidad.
Por eso, habiendo hallado esta valiosa Colección de
sus Pensamientos, obra del P. RAFAEL SÁNCHEZ VARGAS SDB, que fuera editada en
1966 por los Salesianos de México, al cumplirse los 150 años del nacimiento de
Don Bosco, nos pareció de suma utilidad por su gran trascendencia, tomarnos el
atrevimiento de reproducirla para uso de los Cooperadores Salesianos de nuestro
Centro "Mamá MARGARITA" de Bernal, y para muchas otras personas de
buena voluntad que comparten la experiencia de estos mismos valores humanos y
cristianos.
PRESENTACIÓN
"san Juan
Bosco, forjador de nuevas generaciones, es hasta el presente el primero y único
educador que ha sabido llevar a los altares a los estudiantes laicos; es, pues,
todo un revolucionario en el modo de hacer santos, y creó un método original de
educación, llamado Sistema Preventivo, basado en religión y amor, que
actualmente fue considerado inclusive en el Concilio Vaticano II.
Uno de los secretos consistía en
esas frases lapidarias, consejos cortos y acertados, como palabras al oído, que
fascinaban y encantaban, aún pasados los años inquietos de la juventud,
sirviendo como de "slogan" a los educadores.
Un intrépido hijo de Don Bosco,
el P. Rafael Sánchez Vargas SDB, alma de poeta, avezado en el apostolado
donboscano, tuvo la paciencia de sacar de los veinte tomos de las Memorias
Biográficas de Don Bosco, estos consejos cortos o máximas, que ese genio de la
educación moderna tan atinadamente utilizó y que en nuestros días constituyen
un verdadero arsenal de formación y guía espiritual para padres de familia,
para educadores, sacerdotes y confesores. Viene pues, muy a propósito el presente
libro... habiendo sido Don Bosco quien tanto bien hizo con el apostolado de la
pluma, el iniciador de las famosas Lecturas Católicas... Es pues, la mejor
forma de honrar el nacimiento de nuestro Padre Don Bosco".
México,
D.F., 16 de agosto de 1966.
NOTA: P.
Francisco E. Erdey. SDB
La mayor parte de los textos de las Máximas fueron
extraídos principalmente de las "Memorias Biográficas" de Don
Bosco (se indica el número del Tomo y de la Página), y de la publicación sobre
Don Bosco de la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC).
ALEGRÍA
1 Para nosotros la base de toda santidad consiste en
estar siempre alegres. (VI, 356).
2 Alegría, estudio y piedad: es el mejor programa
para hacerte feliz y que más beneficiará tu alma. (VII, 494).
3 Muéstrate siempre alegre, pero que tu sonrisa sea
sincera. (VI, 697).
4 Para ser bueno basta practicar tres cosas y todo te
resultará a pedir de boca. ¿Cuáles son estas tres cosas?: Alegría, estudio y
piedad. (VII, 494).
5 ¡Mi mayor satisfacción es verte alegre!. (IX, 627).
6 Estando siempre alegres, ni cuenta nos daremos qué
pronto pasa el tiempo (I, 374).
7 Es imposible pretender cosas extraordinarias de la
juventud, ya es bastante lograr simplemente que sean buenos y que estén siempre
alegres. (II, 566).
8 Dios favorece al hombre alegre. (IX, 819).
9 El demonio no puede resistir a la gente alegre. (X,
648).
10 Alegría, oración y comunión son
el secreto de nuestra resistencia. (X, 1178).
11 Si quieres una vida alegre y
tranquila, procura estar siempre en gracia de Dios. (XII, 133).
12 Para ejercer una influencia
benéfica entre los niños, es indispensable participar de sus alegrías. (XII,
207).
13 ¿Queréis estar siempre
satisfechos y risueños?. Es la obediencia la que nos lleva a esa alegría.
(XIII, 210).
14 Vuestras plegarias y alabanzas
para que sean agradables a Dios, hacedlo no solamente con recogimiento de
espíritu, sino con gozo y alegría de corazón. (BAC, 679).
15 Lo que alegra y halaga al cuerpo,
ha de beneficiar también al espíritu, para que así todo se disponga a la mayor
gloria de Dios. (XII, 143).
16 Al Señor le agrada que le sirvan
con gusto, porque haciéndolo con alegría y de corazón, se ama más a Dios. (XII,
610).
17 Mientras los alumnos se dejen
guiar por la obediencia, como una madre lleva de la mano a su hijo, reinará la
paz y la alegría en nuestro Oratorio. (XVII, 111).
18 Mientras conservéis vuestra
alegría, os alejaréis del pecado. (III, 603).
ALMA
19 Tus pensamientos, palabras y
obras, todo ha de convertirse en beneficio de tu alma. (VI, 442).
20 ¡Hijo!, tienes una sola alma; es
preciso que la salves. (III, 608).
21 Si yo sintiese tanta solicitud
por el bien de mi alma, como la tengo por el bien del alma de otros, estaría
seguro de salvarme. Con gusto
sacrificaría todo, con tal de poder ganar el corazón de los jóvenes y
ofrecérselos al Señor. (II, 250).
22 No pienses que vives en el mundo
únicamente para divertirte, enriquecerte, comer, beber y dormir, como los
animales privados de razón; pues el fin para el que has sido creado es
infinitamente superior y más sublime; esto es: amar y servir a Dios en esta
vida y salvar tu alma en la otra. (BAC, 686).
23 Tengo una alma sola: si la
pierdo, ¿de qué me servirá haber vivido?. (IV, 55).
24 La mejor obra que se puede hacer
en este mundo es atraer las almas perdidas al buen sendero, a la virtud. (I,
475).
25 Comprenderás mejor la importancia
del bien, si consideras que tu salvación eterna o tu condenación, depende
únicamente de ti. (BAC, 686).
26 Salvando tu alma, serás feliz
para siempre; pero, si la pierdes, lo pierdes todo: alma, cuerpo, cielo, Dios,
que es tu supremo fin ... , y esto, por
toda la eternidad. (BAC, 686).
27 Quien se preocupa mucho de su
cuerpo y poco de su alma, acaba por caer en los brazos del demonio. (IX, 37).
28 Si cooperas a salvar un alma, aseguras
la tuya propia. (XVIII, 470).
29 Cuando se trate de salvar un
alma, no se miden las consecuencias. (V, 661).
30 Para salvar nuestra pobre alma,
hay que estar dispuesto a todo. (X, 1239).
AMISTAD
31 La dulzura en el hablar, en el
obrar y en reprender, lo gana todo y a todos. (IV, 93).
32 Sin sonrisa no es posible
demostrar amistad. (XVII, 108).
33 ¡Cuántas almas se pueden atraer
con el buen ejemplo!. (IX, 348).
34 El que regala un libro bueno,
aunque no tuviera más mérito que haber suscitado un buen pensamiento, ya ha
ganado un mérito incomparable delante de Dios. (II, 375).
35 Si alguno se inclina hacia las
amistades particulares, o que, aún remotamente, corra peligro en la
moralidad, cámbialo prudentemente de
sitio; si fuera necesario, dale otra ocupación; y si pusiera en peligro la
inocencia de algún compañero o de algún alumno, destínalo a otra ocupación y da
aviso oportunamente. (VII, 525).
36 No os fiéis de la amis tad de los
que hablan mal de sus superiores o que tratan de alejaros de vuestros deberes.
(III, 167).
37 Quien da o escucha malos
consejos, está ciego y se hace esclavo del demonio. (IX, 34).
38 Dominad vuestros impulsos y
tendréis muchos amigos y ningún enemigo. (VI, 102).
39 Quien conversare contigo, ha de
separarse de ti como amigo. (X, 1183).6
AMOR
40 Sin amor, es inútil cualquier
sacrificio del educador. (V, 544).
41 (Una de las últimas frases de Don
Bosco a Don Rúa). "Que te amen". (XVIII, 537).
42 Para poder ser amado hay que
demostrar primero que se ama. (XVII, 111).
43 No basta amar a los niños, es
preciso que ellos se den cuenta que son amados. (XVIII, 30).
44 Sin cariño, resulta estéril toda
educación. (VIII, 752).
45 No todos pueden ayunar emprender
viajes largos; no todos pueden dar grandes limosnas, pero todos pueden amar a
Dios; basta quererlo. (V, 566).
46 A Dios no le placen las cosas
hechas por la fuerza. Siendo Él, el Dios del amor, quiere que todo se haga por
amor. (VI, 15).
47 Para que el amor fraterno sea
realmente verdadero, debe ser tal que el bien de uno sea para el bien de todos,
y el mal de uno lo sientan todos. (XII, 630).
48 Los jóvenes ... se muestran muy
dóciles cuando están convencidos de que la persona que les manda los ama.
(XVII, 108).
49 Los jóvenes secundados en lo que
les agrada, poco a poco comienzan a amar lo que antes no les gustaba; como la
disciplina, el estudio, la mortificación de sí mismos, adquiriendo esto con
entusiasmo y amor. (XVII, 111).
50 Es el amor el que ayuda a
soportar a los superiores las fatigas, los disgustos, la ingratitud, los desórdenes,
los defectos y la negligencia de los jóvenes. (XVII, 111).
AUTORIDAD
51 La Congregación tiene como fin
especial sostener la autoridad de la Santa Sede, doquiera que se encuentre y
dondequiera que trabaje. (XVIII, 487).
52 Recomendamos siempre la
obediencia a la autoridad civil, porque quien gobierna está puesto por Dios
para mandar. (II, 450).
53 Respetad todas las autoridades
constituidas como ciudadanos, pero como católicos depended del Sumo Pontífice.
(IX, 417).
54 La religión Católica es el
fundamento de la prosperidad en los estados, porque los súbditos no serán
fieles a la autoridad civil si no son fieles primero a Dios. (IX, 443).
55 Mi mejor consejo es éste:
examinar de un modo práctico cómo dar al César lo que es del César, para que al
mismo tiempo se dé a Dios lo que pertenece a Dios. (XIII, 288).
56 Cuando surja alguna dificultad
con la autoridad temporal o eclesiástica, procurad presentaros a explicar la
razón de vuestro proceder. La exposición personal de vuestras intenciones
disminuye bastante y posiblemente desvanece el juicio que alguna mentalidad
pudiera haberse formado de vosotros. (XVII, 270).5
BIEN
57 Ser bueno no consiste en no
cometer ninguna falta, sino en saber enmendarse. (VI, 322).
58 Nuestra vida es tan fugaz, que
apenas nos alcanza el tiempo para hacer el bien. (Mamá Margarita, I, 77).
59 El sacerdote para hacer mucho
bien necesita unir a la caridad una fuerte dosis de amabilidad. (III, 49).
60 Para hacer el bien se necesita
valor, estar dispuesto a sufrir cualquier mortificación, no hacer sufrir nunca
a nadie, se siempre amable. (III, 52).
61 Siempre se debe preferir el bien
general al particular. Nuestro beneficio particular no debe tomarse en cuenta
cuando se trata del bien común. (XVII, 660).
62 La mejor manera de adquirir
méritos consiste en hacer el bien sin mirar a quien, cada vez que esté a
nuestro alcance, sin esperar recompensa del mundo, sino de Dios solamente.
(VII, 418). 5
63 Nunca suprimas el bien para
impedir un mal. (XI, 203).
64 Cuando se trate de hacer el bien,
no te fijes en ningún interés material. (XIII, 286).
65 A los niños se hace mucho bien
tratándolos siempre con amabilidad. Hay que amarlos y estimarlos a todos por
igual, aunque alguna que otra vez no lo merezcan. (XIII, 286).
66 Cuando se trata de practicar el
bien, los mundanos encuentran siempre muchas dificultades. (XIII, 232).
67 Por mucho que nos critiquen
sigamos nuestro trabajo adoptando el siguiente sistema y precioso lema: obrar
bien y dejar a la gente que hable. (XII, 286).
68 Para que nuestras obras sean
meritorias: expongamos la verdad, concretémonos a los hechos, y no entremos
nunca en polémicas. (XIII, 883).
69 Las buenas obras es mejor
hacerlas cuanto antes. (XV, 601).
CARIDAD
70 No es justo que viva de la
caridad de otros quien puede bastarse a sí mismo. (V, 754).
71 Sacrificaré todo para ganar el
corazón de los jóvenes, a fin de poderlos regalar al Señor. (VII, 250).
72 No os recomiendo penitencias ni
mortificaciones, pues, seréis dignos de mérito y gloria de la Congregación, si
os soportáis unos a otros en las penas y disgustos de la vida, con cristiana
resignación. (XVII, 267).
73 Viviendo sin preocupaciones,
fácilmente se olvida uno del Señor. (VI, 329).
74 Quien protege a los huérfanos,
será defendido por Dios en los peligros de la vida, y en la hora de la muerte
María Santísima lo salvará. (XVIII, 864).
75 La manera más eficaz para obtener
el perdón de los pecados y asegurarse la vida eterna, es proteger a los niños.
(XIII, 247).
76 Yo os aseguro que quien no da lo
superfluo, defrauda al Señor. (BAC, 738).
77 Demos bastante si queremos
conseguir mucho. (BAC, 745).
78 Proteged a los pobres, si queréis
llegar a ser ricos. (BAC, 749).
79 Quien protege a los pobres, será
largamente recompensado por Dios ante su divino tribunal. (BAC, 749 - XVIII,
863).
80 La mejor manera de apaciguar las
controversias consiste en tener paciencia y caridad. Vince
in bono malum. Por lo demás estemos contentos en unión con Dios. (X,
448).
81 Disimula las faltas ajenas y
nunca te burles de nadir. (XIII, 880).
82 Para trabajar con éxito, téngase
caridad en el corazón y paciencia en la ejecución. (XVI, 32).
83 He visto con toda claridad que
los jovencitos que han salido de las correccionales -si encuentran una mano
benévola que los cuide y los coloque con buenos patrones, los visite de vez en
cuando durante la semana y los ayude a pasar bien los días festivos- , se
regeneran, olvidan lo pasado, se hacen buenos cristianos y honrados ciudadanos.
(II, 12).
84 Dios bueno, en su infinita
misericordia se complace en ayudad y perdonar. (IX, 178).
85 La mayor satisfacción de nuestra
vida será si logramos que la caridad reine perfectamente entre nosotros. (XV,
682).
86 El mejor estímulo para amar y
servir a Dios es su infinito amor que nos rodea. (BAC, 669).
87 Las obras no son de caridad
cuando se hacen por interés. (VI, 371).
88 Nunca dejemos escapar la ocasión
que se nos presenta para hacer el bien. (VI, 493)
89 Ayúdame a salvar muchas almas,
pero primero la tuya. (III, 620).
90 Sé espléndido con los pobres, si
quieres llegar a rico. La limosna además cubre la multitud de tus faltas. (P.M.
15).
91 La primera caridad ha de ser la
que usamos con nuestra propia alma. (XVI, 316).
92 Ser amigo de Don Bosco significa
que me ayudes a salvar tu alma. (VI, 384).
93 Amar a todos, para conducirlos a
todos al Señor. (II, 525).
94 Es más bello el amor unido a la
caridad. (XIII, 149).
95 Súfrelo todo, con tal que no te
olvides de la caridad. (XIII, 881).
96 Con caridad y paciencia todo se
alcanza y hasta se llegan a juntar rosas sin espinas. (III, 35).
97 La caridad no distingue razas, no
mide distancias ni prefiere lugares. (XVIII, 237).
98 La caridad de los buenos no tiene
límite. (XVIII, 160).
99 Donde reina la caridad, ahí está
la felicidad. (VI, 245).
100 Humildad, caridad y modestia, no
pueden estar separadas la una de la otra. (IX, 436).
101 La práctica de la caridad es la
base de la verdadera educación y buena crianza. (IX, 996).
102 La corrección fraternal es el
fundamento de la caridad. (IX, 998).
103 El mejor consuelo en las grandes
contrariedades, lo proporciona la tranquilidad de y la caridad. (X, 448).
104 El bien de uno, sea para bien de
todos, el mal de uno sea rechazado como el mal que afecta a
todos.
(X, 1311).
105 Practicad la caridad, toda
vuestra caridad con todos. (XI, 389).
106 Recordad que la educación depende
de la formación del corazón. (XVI, 447).
107 Siempre ha de triunfar la
caridad. (III, 369).
108 Caridad es la virtud que
distingue a los hijos de Dios de los hijos del mal y del mundo. (III, 607).
109 Dar buenos consejos a los
compañeros, es una manera de hacer obras de caridad. (III, 607).
110 Sabed compenetraros en todo como
se hace entre buenos hermanos. (IV, 208).
111 La caridad sea la guía de todas
nuestras acciones, que al fin y al cabo, redundarán siempre en nuestro propio
bien. (VII, 404).
112 El vínculo que une a la sociedad,
a las congregaciones, es el amor fraterno. (XII, 630).
113 Amáos los unos a los otros,
aconsejáos, corregíos recíprocamente, no seáis envidiosos, ni guardéis rencor.
Antes, el bien de uno sea el bien de todos, las penas y los sufrimientos de uno
ténganse como penas y sufrimientos de todos; y esmérese cada uno por alejarlas
o al menos mitigarlas. (VII, 526).
114 Si se trata de cosas espirituales
o simplemente morales, entonces las divergencias resuélvanse en tal sentido que
cedan a la mayor gloria de Dios y el bien de las almas. Empeñáos, puntillos,
espíritu de venganza, amor propio, pretensiones y hasta el honor, todo debe
sacrificarse antes que la caridad. (VII, 526).
115 En caso de divergencias en cosas
materiales, cede en lo posible, con tal que se conserve la caridad. (VII, 526).
116 Búsquese el modo de excitar la
caridad de otros hacia nosotros con obras pías y exhortaciones El Señor dice: "Ayúdate que yo te
ayudaré". Es necesario que nosotros hagamos todo el esfuerzo posible. No
se espere la ayuda de la Divina Providencia, estando nosotros sin hacer nada.
Ella se moverá cuando haya visto nuestros esfuerzos generosos por su amor.
(XII, 79).
117 Socorred a los huérfanos en la tierra
y el buen Dios os hará ricos un día en el Paraíso. (XVIII, 862).
118 Digamos siempre de corazón:
Perdónanos nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
Pero con un olvido absoluto y definitivo de todo lo que en el pasado nos haya
ocasionado algún ultraje. Amemos a todos con amor fraterno. (XVII; 265).
119 No se oculte el sol sin que os
apartéis de todo rencor. (XVII, 271).
120 Será para vosotros siempre un día
hermoso, cuando logréis, a base de beneficios, vencer un enemigo o ganaros un
amigo. (XVII, 271).
121 Asiste a los hermanos, ayúdalos,
instrúyelos, de modo que puedan cumplir sus propios deberes. Jamás emplees
palabras ásperas y ofensivas. (XVII, 266).
122 Imponte una pequeña privación, y
el pan que te sobra dalo a un necesitado, porque detrás de la mano del pobre
está la mano invisible del Señor, que acepta la limosna como si a Él mismo se
hiciera. (Casa de la Fortuna, Acto I, Escena II).
123 Es una obra de misericordia el
dar de comer al hambriento, pues, que corta es la vida, quiero que durante mis
días ninguno que llegue a mi casa se retire descontento. (Casa de la Fortuna,
Acto I. Escena II).
124 Aún los malos admiran la caridad,
aunque no la practiquen. (XII, 583).
125 Hagamos a los demás lo que
quisiéramos que los demás hicieran con nosotros. (Casa de la Fortuna, Acto I,
Escena IV).
126 Es necesario ser tolerante,
porque manchas no le faltan ni al sol. (Casa de la Fortuna, Acto I, Escena IV).
127 Haciendo el bien nada se pierde.
(Casa de la Fortuna, Acto I Escena VII).
128 La venganza es de almas viles, y
el perdón es propio del cristiano. (Casa de la Fortuna, Acto II, Escena IV).
129 Da buenos consejos siempre que se
presente la ocasión, especialmente cuando se trate de consolar a un afligido, y
acude en su ayuda para que supere alguna dificultad o para prestar algún
servicio. (XVII, 267).
130 No sólo olvida con facilidad los
sinsabores y las ofensas personales, sino con benevolencia y con atenciones
vence, o mejor dicho, corrige a los negligentes, desconfiados y suspicaces.
(XVII, 267).
131 La caridad de los buenos no tiene
límites. (XVIII, 42).
132 No abusemos de la caridad que los
otros nos proporcionan. No busquemos más comodidad. "Teniendo vestido y
alimento quedemos satisfechos". "Habens victum et vestimentum his
cotentus ero" y nada más.
133 (A los misioneros). Praticad la
caridad y emplead suma cortesía con todos. (XI, 385).
134 Muchas personas reconocieron que
su situación comenzó a mejorar desde el momento que empezaron a hacer caridad a
los niños pobres. (II, 339).
135 La caridad y la cortesía sean las
notas características de un Director, tanto para con los internos como para los
externos. (VII, 526).
8
136 Jamás reprendas a tus hermanos ni
los humilles en presencia de los demás, sino avísalos siempre "in camera caritatis",
o sea dulcemente y estrictamente en privado. (XVII, 266).
137 Todos los hermanos salesianos que
moran en una misma casa formen un solo corazón y una sola alma con su Director.
(XVII, 267).
138 Siembra a manos llenas, porque
obrando bien te beneficiarás en esta vida y recogerás mejores frutos en la
otra. (P.M. 14).
139 La caridad es ingeniosa para
encontrar siempre motivos de alabanza. (IX, 565).
CASTIDAD
140 Lo que debe distinguirnos de los
demás, lo que debe ser la característica de nuestra Congregación es la virtud
de la castidad. (XII, 224).
141 La castidad será el mejor triunfo
de la Congregación y la forma más patente de agradecer a Dios tantos favores
que nos ha concedido. (XII, 225).
142 Si alguno moralmente no está
seguro de poder conservar la castidad, por caridad, no intente hacerse
sacerdote ni religioso. (XI, 574).
143 Vino y castidad no pueden estar
juntos. (IV, 184).
144 Humildad, obediencia, castidad,
serán siempre agradables a María Santísima. (VIII, 131).
145 La virtud sobresaliente de los
Salesianos debe ser la Castidad; así como los hijos de San Francisco de Asís se
distinguen por su pobreza, y los hijos de San Ignacio sobresalen por la
obediencia. (SM. 183).
146 Medios positivos para conservar
la castidad: oración, evitar el ocio, frecuentar los Santos Sacramentos y ser
cuidadoso en las cosas pequeñas. (IX, 708).
147 Medios negativos para conservar
la castidad: huir de las ocasiones. (IX, 709).
148 Gula y castidad y especialmente
vino y castidad, nunca pueden armonizar en una persona. (XI, 517).
149 Estad seguros que seréis
bendecidos del Señor si conserváis la bella virtud, y huís de todas las cosas
contrarias a la castidad. (XI, 522).
150 Mientras uno no pueda estar
moralmente seguro de conservar la castidad - que es el fundamento y base de las
otras virtudes- , yo no le aconsejaría que siguiera adelante en la vocación.
(XI, 574).
151 La castidad es, según mi parecer,
la base de todas las virtudes, que debe servir como fundamento básico de un
edificio religioso. (XI, 580).
152 La bella virtud de la castidad es
el centro de las demás virtudes. (XII, 15).
153 La ocupación constante es el
medio más eficaz para conservar la castidad. (XII, 16).
154 La mortificación de los sentidos
nos ayuda a conservar la castidad y a fortificar el espíritu. (XII, 15).
155 En los tiempos actuales, es
necesario contar con una modestia a toda prueba y con una castidad firme. (XII,
224).
156 La castidad es la reina de las
virtudes, la virtud que conserva las demás. (XII, 470).
157 Quisiera emplear días enteros
para hablaros solamente de la castidad. (XII, 564).
158 La castidad perfecta asegura la
victoria sobre todos los vicios. (XII, 626).
CEREMONIAS
159 Las ceremonias influyen para
conservar es espíritu religioso. (XVII, 189).
160 El recogimiento religioso y
devoto durante las ceremonias sagradas es de grandísima edificación para los
fieles; además de que la santidad del acto lo requiere así. (XII, 61).
161 Las ceremonias bien hechas
demuestran la seriedad y sensatez con que se debe proceder en el estado
eclesiástico.
(XII,
89).
CIELO
162 Todo el bien que los demás hagan
por nuestra sugerencia, acrecentará el esplendor de nuestra gloria en el cielo
(XVII, 491).
163 Si el pensamiento del infierno es
aterrador, que nos llene de consuelo la esperanza del Paraíso, en donde se
gozan todos los bienes. (BAC. 675).
164 Si os juntáis con los buenos, os
aseguro que iréis con ellos al Paraíso. Si con los malos, seréis desgraciados y
acabaréis por perder irreparablemente vuestra alma. (BAC. 683).
165 El afecto hacia las cosas de la
tierra, disminuye y ahoga el deseo por las cosas del cielo. (VIII, 774).
166 Caminad con los pies en la
tierra, pero teniendo la mirada y el corazón en el cielo. (V, 544).
167 La llave y la cerradura que usaba
Domingo Savio para entrar por el camino del cielo y cerrar la puerta al
demonio, eran la obediencia y una gran confianza en el Director Espiritual. (V,
649)
168 El mundo está lleno de tontos y
de astutos. Los astutos son los que trabajan y sufren para ganarse el cielo;
los tontos son los que viven su vida sin pensar en la eternidad. (VIII, 19-20).
169 Jóvenes, si queréis perseverar en
el camino del cielo, os recomiendo tres cosas: acercáos con frecuencia al
Sacramento de la Confesión, recibís la Santa Comunión, escoged un confesor a quien
podáis abrir vuestro corazón, y no lo cambiéis sin necesidad. (V, 145).
170 En los sufrimientos y en las
penas no hay que olvidar nunca que nos espera un gran premio en el Paraíso.
(VI, 442).
171 El camino para llegar al cielo no
son los placeres. (VII, 7).
172 Un pedazo de Paraíso todo lo
suple. (VIII, 444).
173 En el Paraíso no existirá ninguna
controversia. Todos pensaremos igual. (VIII, 444).
174 Las tribulaciones de esta vida
nos disponen para que deseemos más el Paraíso. (VIII, 774).
175 En el Paraíso se gozan todos los
bienes imaginables y para siempre. (XVIII, 483).
COADJUTOR
176 Se llaman Coadjutores porque
tienen el particular oficio de coadyuvar a los Sacerdotes en las obras de
caridad cristiana propias de la Congregación. No son servidores, sino
condueños. (BAC.28).
COMUNIDAD
177 No se escatime ningún sacrificio
para conservar la vida de comunidad. (XVII, 265).
178 Si en vuestra comunidad se
presentan honestos entretenimientos, tomad parte en ellos; pero evitad las
contiendas con los demás, las burlas, los apodos y el mostraros descontentos de
las diversiones que se os proporcionen. (BAC: 679).
179 La abundancia de los bienes
temporales fue siempre la causa de perdición de Comunidades enteras. (VI, 328).
180 Una comunidad que observa con exactitud
el silencio en el tiempo establecido, es ciertamente fiel a las constituciones.
En cambio, aquella comunidad donde cada cual habla según su capricho, por lo
general, no observa ni las reglas ni el orden. (VI, 773).
181 No es el número de las personas,
sino la caridad y el fervor, que constituyen en la comunidad la gloria del
Señor. (VIII, 476).
182 Los defectos de una comunidad
deben ser siempre disimulados. (IX, 565).
183 Es mucho mejor la condición de
una casa religiosa donde se reza poco y se trabaja mucho, a otra casa, donde
siempre están rezando, pero no trabajan. (IX, 566).
184 ¡Ay de aquellas casas religiosas
donde comienzan a vivir como si fueran ricos!. (IX, 702).
185 Cuando se introduce el ocio en
una comunidad, pronto quedará relajada; en cambio, si se trabaja con ahínco,
ningún peligro la amenaza. (XII, 438).
186 La unidad en el mando, de
espíritu y administración, es el fundamento y base de la comunidad religiosa.
(XII, 499).
187 Eliminad de una comunidad la
murmuración y la parcialidad, y se gozará de una paz perfecta. (XIII, 398).
COMUNIÓN
188 Las Comuniones hacedlas como se
debe. Hay algunos que se acercan a la Santa Comunión y no piensan en corregirse
de sus defectos: hacen la Comunión por la mañana y durante el día tienen a
veces conversaciones inconvenientes con los compañeros. Murmuran de esto o de
aquello, de los superiores, de los compañeros... ¿Cómo se podrá decir que han
hecho una buena Comunión?. (VIII, 55).
189 Después de la Comunión
entretenéos al menos un cuarto de hora en dar gracias. Sería una gravísima
irreverencia, si pocos minutos después de haber recibido el Cuerpo, la Sangre,
el Alma y Divinidad de Jesucristo, uno saliese de la Iglesia. (III, 162).
190 ¿Queréis saber mi deseo?.
Comulgad diariamente. El Concilio de Trento dice: "Sacramentaliter".
¿Entonces?. Entonces hacedlo así. Cuando no podáis comulgar sacramentalmente,
comulgad al menos espiritualmente. (VII, 678).
191 ¡Cuántos niños hay que no
escuchan la instrucción religiosa, las explicaciones sobre la santa ley de
Dios!. Preparadlos para recibir con frecuencia los Santos Sacramentos... ¡Ah!... "Parvuli petierunt panem, et non erat qui frangeret eis".
(Tr. IV,4). (II, 308-309).
192 Mostradme un jovencito que
frecuente la Confesión y Comunión; lo veréis florecer en su juventud, llegar a
una edad viril y alcanzar, si así place a Dios, la más avanzada edad, con una
conducta que será para ejemplo de quienes lo conocen. (VI, 145).
193 Quien no se acerca a la Comunión
con un desprendimiento de afectos mundanos y no se arroje incondicionalmente en
los brazos de Jesús, no podrá sacar los frutos que teológicamente se sabe que
deben ser los efectos de la Comunión. (XI, 278).
194 Dicen algunos que para Comulgar
es necesario ser santo. ¡No es cierto!. ¡Esto es un error!. La Comunión es para
quien quiere llegar a ser santo, no para los santos. Los remedios se dan a los
enfermos, el alimento a los débiles.
195 La Comunión es alimento que
proporciona vida, fuerza. (IX, 709).
196 La base de la vida feliz de un
jovencito es la Comunión, porque en ella encuentra la fuente de toda energía.
(XVIII, 177 - XIV, 126).
197 Un joven de Confesión y Comunión
frecuente, impresiona mucho más a sus compañeros que cualquier sermón. (III,
163).
198 Un consejo para ser feliz: evitar
el pecado y frecuentar la Santa Comunión. (XVI, 26).
199 Alejarse de la Comunión es dar
cabida a las insinuaciones del demonio. (VIII, 116).
200 La Comunión es fuente de energías
que debe ayudaros durante toda vuestra vida. (XII, 610).
201 Jesús Sacramentado es y debe ser
para vosotros el único y verdadero amigo. (XI, 522).
202 Recordemos que Jesús está
presente en el Santísimo Sacramento y es rico en gracias para distribuirlas a
quienes las imploran. (La Juventud Instruída, 136).
203 En cuanto a la Primera Comunión:
antes que el vicio se apodere de un joven, sea el Señor quien se posesione de
su corazón. (IV, 386).
204 El tesoro más grande que se puede
hallar en el cielo y en la tierra, está en el Sagrario, pues ahí habita el
Dueño de todo lo creado. (VI, 320).
205 ¿Queréis que el demonio os
asalte?. Visitad raramente a Jesús Sacramentado. ¿Queréis que huya de
vosotros?. Visitad frecuentemente a Jesús. (II, 259).
206 ¿Queréis que el Señor os conceda
muchas gracias?. Visitadlo con frecuencia. ¿No os importa que os conceda pocas?.
Visitadlo raramente. (II, 259).
207 Todos tienen necesidad de la
Comunión: los buenos, para mantenerse virtuosos; los malos, para enmendarse.
(XII, 567).
CONCIENCIA
208 Por nosotros mismos somos
incapaces de descubrir nuestros defectos. (IX, 999).
209 Nadie mejor para aconsejarnos,
que el Director de nuestra conciencia. (XI, 300).
210 Conciencia pura y limpia, he aquí
la verdadera tranquilidad para servir al Señor. (II, 385).
211 Conservad vuestra conciencia en
tal estado, que os permita acercaros, según el consejo del confesor, todos los
días a la Santa Comunión. (V, 926).
212 Dichosos aquellos que en esta
vida no tienen que soportar remordimientos de conciencia. (V, 926).
213 Está bien que uno sea siempre
limpio y aseado en su persona, pero es mucho mejor que esto, tener la
conciencia pura de todo pecado. (XIII, 417).
214 Sed prudentes, pero no olvidéis
nunca que vuestra prudencia debe consistir en salvaguardar vuestra fe, la
conciencia
y vuestra alma limpia. (VII, 32).
215 Quien tiene paz en su conciencia,
lo tiene todo. (XI, 248).
216 Quien no es capaz de perseverar
en tal estado, que su conciencia le permita comulgar durante una semana, yo
aconsejo no admitirlo a la Comunión frecuente. (XII, 131).
217 Un joven que haya tenido la
desgracia de no confesarse bien, de haber hecho una confesión sacrílega, tiene
su conciencia hecha una verdadera borrasca. (XII, 132).
218 Tened la seguridad que cuando un
joven por desgracia deja embrollar su conciencia, con el pasar de los años se
va empeorando. (XIII, 270).
219 Es ardiente deseo de la Iglesia
que todo cristiano viva siempre en tal estado que pueda recibir todos los días
la Santa Comunión. (XIII, 419).
220 Es aconsejable que cada año se
haga examen general de nuestra conciencia. (XV; 606).
221 No hay nada más penoso para un
sacerdote que tener que ver con una conciencia confusa. (XVI, 222).
CONFESIÓN
222 Está siempre dispuesto para
escuchar las confidencias de los que desearen confesarse contigo. Procura
alejar hasta la más lejana sospecha de que recuerdas lo que te dijeron en la
confesión. No haya ni sombra de parcialidad para quien se confiesa con uno,
prefiriéndolo a otro. (VII, 526).
223 Acoged con amabilidad a toda
clase de penitentes, pero en especial a los jóvenes. Ayudadles a exponer el
estado de su conciencia, animadlos a frecuentar el santo Sacramento de la
Penitencia. Este es el medio más seguro de tenerlos alejados del vicio. Pones
todo vuestro esfuerzo en que practiquen los avisos que les déis para evitar las
recaídas. Corregidlos con bondad; puesto que si los reprendéis con aspereza, o
no vendrán a buscaros más, o bien ocultarán sus faltas por miedo a vuestro
severo requerimiento. (Miguel Magone, Cap. V).
224 Después de haber ganado la
confianza de los jóvenes, indagad con delicadeza si sus confesiones pasadas
fueron bien hechas. Autores célebres en moral ascética y de larga experiencia,
convienen en que, por lo general, las primeras confesiones de los niños suelen
ser nulas, o cuanto menos defectuosas, por falta de instrucción o por omisiones
voluntarias. (Miguel Magone, Cap. V).
225 Invítese al joven a escudriñar
bien el estado de su conciencia; particularmente desde los siete a los diez o
doce años. En esta edad se tiene conocimiento de ciertas faltas, pero no se
hace caso de ellas o se ignora el modo de confesarlas. El confesor sea
extremadamente prudente y de absoluta reserva; pero no omita aquellas preguntas
que se refieren a la santa virtud de la modestia. (Miguel Magone, Cap. V).
226 Cuando os solicitan para
confesar, prestáos de buen grado y no uséis mal modo no demostréis nunca
impaciencia. Recibid a los niños con modales dulces y con grande afabilidad. No
los reprendáis ni os asombréis por su ignorancia o por las cosas que os
manifiesten en confesión. (I, 153).
227 Se puede variar, sin escrúpulo,
de confesor, en caso de haber cambiado de domicilio o cuando no se puede acudir
a él sin grave incomodidad, o por enfermedad, o por razón de la mucha
concurrencia de penitentes que él pueda tener
en las
grandes solemnidades. (Miguel Magone, Cap. V).
228 Cuando uno fuera solicitado para
atender las confesiones de los fieles, se puede interrumpir el santo Oficio y
hacer más breve la preparación y la acción de gracias de la Misa, a fin de
prestarse a ejercitar este sagrado ministerio. (I, 129).
229 Si alguien, repasando su vida
anterior, recordase que ocultó algún pecado en sus confesiones, o tuviere la
más leve duda acerca de la validez de alguna de ellas, le aconsejo con el mayor
encarecimiento: Amigo, por amor de Jesucristo y por la preciosa Sangre que
derramó para salvar tu alma, te suplico que arregles el estado de tu conciencia
en la primera oportunidad en que te acerques a confesarte, exponiendo con
sinceridad todo lo que inquieta tu alma como si te hallases en el momento de la
muerte. (Miguel Magone, Cap. V).
230 Os aseguro que cuanto más
sinceros seáis con el confesor, más aumentará su confianza hacia vosotros y con
tanto mayor acierto podrá aconsejaros y advertiros lo que considere más
necesario y oportuno para el bien de vuestra alma. (Miguel Magone, Cap. V).
231 Si vuestra conciencia tuviera
algo que no se atreva a comunicar al confesor ordinario, acudís a otro, antes
de cometer un sacrilegio. (Miguel Magone, Cap. V).
232 Me acercaré al Sacramento de la
Penitencia cada ocho días y procuraré practicar los
propósitos
que haré en la confesión. (Miguel Magone, Cap. V).
233 Jóvenes míos, recordad que el
confesor es un padre que desea ardientemente haceros todo el bien posible y
alejaros del mal. (Miguel Magone, Cap.V).
234 Frecuentad a menudo a vuestro
confesor, rogad por él y seguid sus consejos. (Miguel Magone, Cap.V).
235 No os dejéis engañar nunca por el
demonio callando por vergüenza algún pecado en la confesión. Yo os aseguro,
jóvenes muy amados, que mi mano tiembla al trazar estos renglones ante el solo
pensamiento de que gran número de cristianos se pierden eternamente por no
haber declarado con sinceridad sus pecados en la confesión. (Miguel Magone,
Cap.V).
236 Si no sabes cómo explicarte,
basta que sugieras a tu confesor que hay algo en tu vida pasada que te tiene
pesaroso e intranquilo. El confesor no necesita más; tú sigue sus disposiciones
y ten la seguridad de que todo quedará arreglado. (Miguel Magone, Cap.V).
237 Si no tenéis un confesor fijo en
quien depositar vuestra confianza, os falta el amigo del alma. (Miguel Magone,
Cap.V).