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Casa niñez de Mamá Margarita |
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Recámara donde tuvo sus sueños Juanito Bosco |
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Casa donde nació San Juan Bosco |
Cocina de Mamá Margarita |
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Roma-RMG, Italia - 25 de noviembre de 2006 – El
Rector Mayor, don Pascual Chávez, imparte la bendición de María Auxiliadora a
los participantes en la Conmemoración del 150 aniversario de la muerte de
Mamá Margarita, proclamada Venerable el pasado día 16 de noviembre. |
Ciudad del Vaticano
- 16 de noviembre de 2006 - El Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario del Vaticano, junto
al Cardenal Prefecto José A. Saraiva Martins, al Rector Mayor de los
Salesianos, don Pascual Chávez, y al Postulador para las Causas de los
Santos, don Enrico dal Covolo, inmediatamente después de proclamar Venerable
a Mamá Margarita en la Capilla de la Comunidad Salesiana del Vaticano. |
Roma-RMG, Italia - 25 de noviembre de 2006 – Madre Antonia Colombo,
Superiora General de las Hijas de María Auxiliadora, durante su intervención
con ocasión de la Conmemoración del 150 aniversario de la muerte de Mamá
Margarita celebrada en la Casa Generalicia de los Salesianos. |
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Preghiera per ottenere
la Canonizzazione della Venerabile Margherita Occhiena, Mamma
di Don Bosco vissuta nel quotidiano e umile servizio del
prossimo. Novena •«Gesù, fa' che sappiamo, come Mamma Margherita,
insegnare ai nostri figli e a tutti i fanciulli e ai giovani, ad amare Dio,
che ci vede, sta accanto a noi e guida la nostra vita». Tre «Padre nostro», tre «Ave, o Maria» e un «Gloria» al
Santissimo Sacramento dicendo: Con la giaculatoria: «Sia lodato e ringraziato
in ogni momento il Santissimo e Divinissimo Sacramento». • «Madre amata, fa' che, come Mamma Margherita insegnò
ai suoi figli, sappiamo anche noi consigliare ai nostri figli, e a tutti i
fanciulli e ai giovani, a scegliere amici che ti amino, compagni buoni che,
insieme a noi, li accompagnino nella loro vita fino ad arrivare al Cielo». «Maria, aiuto dei
cristiani, prega per noi». «Salve Regina» a Maria Ausiliatrice: O
Dio, Padre buono e misericordioso, Lei
sia anche per noi oggi esempio luminoso Fortifica
il padre nella sua missione, Riempi
il cuore della madre di amore e tenerezza nel guidare i figli a te. Ti
affidiamo le nostre famiglie e i nostri figli. La
Famiglia Salesiana sia sempre fedele al tuo amore, o Padre,
Ricevere
la Comunione durante i giorni della Novena e accostarsi alla Confessione. .Appoggiare le opere
salesiane. |
Mensajes del Rector Mayor en el Boletín Salesiano 2010 EL EVANGELIO A LOS JÓVENES JULIO. La carta magna del Reino:
Las Bienaventuranzas En
el evangelio de san Mateo, el primer discurso de Jesús, en el que presenta la
predicación programática del Reino de Dios, comienza con una palabra que va
dirigida a lo más profundo de la mente y del corazón de sus oyentes y de todo
hombre y mujer en el mundo: “felices... felices... felices”: una palabra que
se repite nueve veces. Se trata de las así llamadas “bienaventuranzas”. No
se trata de un código moral, o del “nuevo decálogo”, que sustituiría al de
Moisés. Todo está unificado por la centralidad del Reino: por ello, ha sido
llamada “la carta magna de la proclamación del Reino”. Un reino donde la
paternidad de Dios no se caracteriza por su dominio, sino al contrario: su
dominio se determina por su paternidad, de modo que en el “Reino de los
cielos” no hay esclavos, ni siervos, sino hijos. Sin
embargo, con frecuencia se olvida esta perspectiva, y lo que Jesús dice a
continuación parecería ser simplemente una radicalización de la Ley antigua,
prácticamente imposible de cumplir; cuando, en realidad, Jesús está
presentando cómo sería el mundo y la convivencia humana si tomáramos en serio
sus palabras, y colaboráramos con Dios en la construcción de su Reino. Sería
un mundo donde no sólo no habría asesinatos, sino ni siquiera ofensas y
desprecio; donde no pasaría por nuestra mente el adulterio y el robo; donde
nos tendríamos tanta confianza unos a otros, que sería innecesario cualquier
tipo de juramento. Es la “utopía del Reino”, que me atrevería a llamar “el sueño
de Jesús”. Por
otra parte, en el evangelio de Lucas encontramos también la contraposición a
estas bienaventuranzas, que alguno ha llamado, inadecuadamente,
“malaventuranzas” (Lc 6, 24-26). No se trata de ninguna maldición: Jesús
quiere la salvación de todos, y a nadie le desea el mal y el fracaso. Se
trata más bien de advertencias, que hay que tomar muy en serio, variantes
todas ellas de una misma actitud de fondo: el orgullo y la autosuficiencia.
Es lo mismo que había denunciado María, en el cántico del Magnificat, como la
actitud de cerrazón frente a la salvación de Dios: la soberbia, el poder, la
riqueza (cfr. Lc 1, 51-53), que impiden aceptar el Reino como regalo, con la
sencillez y gratitud del niño. “El que no acepte el Reino de Dios como un niño,
no entrará en él” (Mc 10, 15). Jesús advierte, con suma seriedad, acerca de
la posibilidad de no aceptar el Reino y, con ello, de permanecer en las
tinieblas de la soledad y del fracaso total. El
camino evangélico de la felicidad Quizá
más de alguno se preguntará: ¿por qué, entonces, la vida cristiana les parece
a muchos, fuente de obligaciones, cumplimiento de normas, un yugo pesado del
cual conviene liberarse lo antes posible? Tenemos muy presente la polémica en
torno al autobús inglés que llevaba la inscripción: “Probablemente Dios no
existe. Deja de preocuparte, y goza la vida”. Lo más preocupante de esta
frase es que parecería que hay que quitar a Dios de nuestra vida y de nuestro
mundo para poder ser felices. ¿De dónde ha surgido una oposición tan radical
a las “bienaventuranzas”? En
realidad, el mismo evangelio nos da la respuesta. Si analizamos las
bienaventuranzas, nos damos cuenta de que los caminos de felicidad que Jesús
presenta no son, de ninguna manera, los que nuestro mundo actual –y el de todos
los tiempos, sin duda- ofrecen. Basta leer el texto de la primera carta de
san Juan: “Todo cuanto hay en el mundo –la concupiscencia de la carne, la
concupiscencia de los ojos y la jactancia de las riquezas- no viene del
Padre, sino del mundo” (1 Jn 2, 16). Y es interesante recordar que incluye
una invitación especial a los jóvenes: “Os escribo, jóvenes, porque sois
fuertes, y la Palabra de Dios permanece en vosotros” (1 Jn 2, 14b). Esto no
significa de ninguna manera que haya que despreciar el mundo, o querer salir
de él. Al contrario, leemos también en el Evangelio: “Tanto amó Dios al
mundo, que le dio a su Hijo único” (Jn 4, 16). Aludiendo a estas palabras del
Señor, Pablo VI dejó escrito: “La Iglesia debe amar al mundo. Pero esto no
significa asemejarnos a él, volvernos mundanos. Amar al mundo significa
conocerlo, estudiarlo, servirlo”. Para
comprender las bienaventuranzas Todavía
podemos ahondar más en el sentido de las bienaventuranzas, y comprender mejor
esta aparente contradicción. En el Nuevo Testamento, la primera
bienaventuranza no aparece en la predicación de Jesús, sino antes: más aún,
se encuentra antes de su nacimiento, en el encuentro de María, su Madre, con
Isabel. Ésta la felicita, diciendo: “Feliz tú que has creído, porque se
cumplirá lo que te ha sido prometido de parte del Señor” (Lc 1, 45). Y la
última bienaventuranza evangélica aparece en el encuentro de Jesús resucitado
con los apóstoles, en particular con Tomás: “Dichosos los que no han visto y
han creído” (Jn 20, 29). ¿No es extraordinariamente significativo que ambas,
la primera y la última, tengan como contenido la misma actitud: la fe? No se
trata de “otra” bienaventuranza, colocada junto a las demás: ni siquiera es
“la más importante”, sino que es la que permite comprender y aceptar las
otras, esto es: la promesa de felicidad que promete Jesús. Sólo desde la fe
podemos comprender que, en último término, el camino de nuestra verdadera
realización pasa a través de la cruz y de la muerte, para llegar a la
plenitud de la Resurrección. Don
Bosco fue particularmente sensible al carácter gozoso de la vida cristiana, y
en “El Joven Cristiano” alerta a los jóvenes sobre el ardid del que se vale
el demonio para alejarlos de las prácticas religiosas, haciéndoles creer que
son fuente de tristeza, aburrimiento y frustración. Nada más falso. La vida
cristiana, en cuanto seguimiento de Jesús, es el único camino de auténtica
felicidad, es el núcleo de la santidad. Así lo predicó incansablemente
nuestro Padre, y así lo entendieron sus muchachos, llegando Domingo Savio a
acuñar el lema típico salesiano: “Nosotros hacemos consistir la santidad en
estar siempre alegres” |
Oración para obtener
la Canonización de la Venerable Margarita Occhiena, Madre de Don Bosco. Te damos gracias,
Dios, Padre nuestro, porque has hecho de
Mamá Margarita una mujer fuerte y sabia,
una madre heroica y una experimentada educadora. Danos el gozo de verla
glorificada, a fin de que
resplandezca en todos el camino de la santificación, vivida en el día a
día, y el humilde servicio del prójimo. Por su intercesión, concédenos las gracias
que te pedimos con corazón confiado. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén NOVENA 1.
- Rezar por nueve días: Tres
Padrenuestros, tres Avemarías y un Gloria al Santísimo Sacramento diciéndole:
Jesús, igual que Mamá Margarita, que sepamos enseñarle a nuestros hijos y a
todos los niños, amar a Dios, Él nos ve, está junto a nosotros y conduce
nuestras vidas, con la jaculatoria: “Sea alabado y reverenciado en cada
momento el Santísimo y Divinísimo Sacramento”. Tres
Salves a María Auxiliadora diciéndole: Madre amada, como le enseñó Mamá
Margarita a sus hijos, que sepamos aconsejar a nuestros hijos, a todos los
niños, escoger amigos que te amen, compañeros buenos que, junto con nosotros,
los acompañen en su vida hasta llegar al Cielo. Con la jaculatoria: “Maria
Auxilio de los Cristianos; ruega por nosotros” ORACIÓN
Oh Dios, Padre bueno y misericordioso, que
entregaste a la Familia Salesiana a
la madre de San Juan Bosco, a
Mamá Margarita. Para
que sea el ejemplo luminoso que
sostenga nuestros hogares. Fortalezca
al padre en su misión, dé
ejemplo amoroso y apoyo fiel a sus hijos. Y
que llene el corazón de la madre de
amor y ternura al guiar a sus hijos hasta Ti. Te
entregamos nuestros hogares y nuestros hijos. Que
la Familia Salesiana sea
siempre fiel a Tu amor. Te
pido por su intercesión me concedas (hacer
el pedido) Venerable
Mamá Margarita, ruega por nosotros. 2.
- Recibir los Santos Sacramentos, siquiera una vez durante la novena. 3.
- Apoyar a las Obras Salesianas. Prayer for the Canonization of Mamma Margaret God our Father, we thank you for making Mamma Margaret
a strong and wise woman, a heroic mother and a wise educator. Give us the joy of seeing
her raised to the honors of
the altars so that all may imitate her way of
holiness, lived as daily and humble
service of her neighbor. Through her intercession grant us the grace we request with a
trusting heart. Through Christ our Lord. Amen. Ninthly 1.- Pray for nine days: Three Our Fathers, three
Holy Mary’s and one Glory to the Holy Sacrament saying: Jesus, like Mother
Margaret, that we should know how to teach to our sons and all the children
love God, He sees us, He’s near us and guides our lifes with a pray: Hymn to
praise and reverenced the Sacrament in every moment the Holy and
most divine Sacrament. Three Holys to Mary Help
telling her: “Loving Mother, like Mother Margaret taught her sons, that
we know how to advice our sons, to all
the children to choose their friends to love you, to good mates, that
with all of us, accompany them in their lifes until we arrive to heaven. With a small pray: Mary Help of the
Christians, pray for us”. Pray Oh God, Good and Merciful Father Who gave to the Salesians
Family To the mother of Saint
John Bosco, Mother Margaret. To be our luminous
example To support our homes. Fortitude to the father
in his mission To give a loving example
and faithful support to his children. And to fill the mother's
heart With love and tender while
she guides her children until you. We give you our homes and
our sons. That The Salesians Family Will be always faithful
to your love I ask you for her
intercession to give me (say your petition) Venerable Mother
Margaret, beg for us. 2.- Get the Holy
Sacraments at least once during the ninth. 3.- Support Salesians
Works. |
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Alejandrina de Balasar.
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Redacción: Yolanda Astrid Avilés Casas.
Web master: Martha Yolanda Rodríguez Avilés